Ya era de noche. Las luces de colores giraban por el club nocturno, creando un ambiente íntimo y seductor.
Jóvenes con poca ropa bailaban muy pegados en la pista, con una energía eléctrica y sensual que se sentía en el aire.
Mónica estaba sentada en la barra, bebiendo un coctel con una mirada triste.
—Pero mira nada más, si es la famosa Mónica.
Una voz juguetona y un poco arrogante la interrumpió.
Ella levantó la vista. Al ver a Andrés, sonrió.
—¿Andrés? ¿Qué haces aquí?
Él se sentó a su lado y