Quiso hablar con Regina, pero al girar la perilla, la puerta no cedió. Ella había cerrado con llave por dentro.
Se quedó inmóvil frente a la puerta, con la mandíbula apretada. Levantó la mano para tocar, pero, al final, la dejó caer a un lado.
***
Regina se despertó aterrorizada por una pesadilla.
Al despertar, escuchó que alguien tocaba la puerta. No quiso hacer caso y se tapó la cabeza con la cobija.
La voz de él resonó desde el otro lado.
—O abres la puerta o le voy a hablar a un cerrajero.
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