El escote del vestido era un poco pronunciado, pero no resultaba provocador. Era un estilo muy común entre las mujeres de ahora. Las marcas de lujo siguen las tendencias que les gustan a sus clientas.
Pero a Gabriel no le gustó, y ella no tuvo más remedio que hacerle caso y cambiarse. El otro vestido, uno blanco y sencillo, también lo había elegido él y tenía ese mismo estilo adorable y fresco.
Empezaba a tener una idea muy clara del tipo de chica que le gustaba.
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La abuela de Gabriel no viví