—¿Aprovecharme?Gabriel Solís levantó una ceja e intentó mantener distancia entre ambos.
Regina, sin asomo de rubor ni titubeo, asintió.
—Ese día bebí demasiado, no estaba consciente. Tener relaciones con una mujer que no está en sus cinco sentidos es violación. ¿O acaso el señor Solís no conoce ni lo básico de leyes?
El semblante de Gabriel se endureció visiblemente, la línea de su mandíbula marcada con tensión. Guardó silencio un instante antes de decir, con una calma que desgarraba:
—Puedes ir