En la Clínica Uno, Gabriel estaba revisando los resultados de un paciente.
De pronto, Jimena irrumpió en el consultorio. La enfermera venía detrás de ella, tratando de detenerla.
—Señorita, por favor. El doctor Solís está con un paciente, todavía no termina. No puede entrar así, tiene que esperar su turno.
Con lágrimas en los ojos, ella se acercó al escritorio de Gabriel, sin importarle que alguien pudiera reconocerla.
—¿Te casaste con ella? —preguntó con la voz entrecortada.
Gabriel sabía a qui