—Prométeme que volverás —le pidió Andrea con gesto de pena, cuando Camila estaba por irse, después de que ambas se tranquilizaron luego de que Andrea detallara lo que recordaba del accidente—. Por favor.
—Claro que sí, lo prometo —respondió ella, con un nudo en la garganta, aunque no estaba muy segura de si podría hacerlo.
Sin decir más, Camila abrazó a Andrea con fuerza. ¡La quería tanto!
Cuando salió de la habitación, James la siguió cerrando la puerta tras de sí.
—¿Cómo estás, hija? —pregunt