Alex llegó al restaurante donde se había citado con Humberto Mendoza y al anunciarse le dijeron que le esperaban en la mesa reservada por él.
La condujeron a su encuentro y el elegante caballero se puso de pie y se saludaron con un abrazo, luego se sentaron y ordenaron algo para tomar.
—Disculpa la espera, Humberto, se me presentó algo que debía resolver.
—Valió la pena, espero que te guste este lugar. Si deseas ordenar, puedo darte algunas sugerencias excelentes.
—Seguro…
Rato después se encon