—¡Pero claro que acepto! Si hubieras aparecido aquí con un regalo de cualquier otro tipo, te lo habría puesto de sombrero, pero esto…esto es el regalo más increíble y hermoso que podía recibir alguien. ¡Creo que voy a llorar!
—Entonces, permíteme que te muestre algo…—Manuel fue hasta la puerta y salió por un instante y luego entró con algo en sus brazos, envuelto en una tela.
Se acercó a Alex y lo puso en sus piernas. El bulto se movió y se descubrió, asomando la cabeza fuera de la manta. Alex