Habian pasado ya dos meses desde la decisión de tener otro hijo y aún no habia señales de un embarazo, Armando estaba un poco decepcionado, porque a pesar de su empeño, no lo habiamos logrado, y empezaba a sentirse frustrado.
- Amor, ¿me amas?- dije viéndolo a los ojos.
- Claro que te amo, eso no lo dudes nunca - acarició mi rostro suavemente.
- Entonces no pienses en nada más y solo hazme el amor.
Sonrió y me besó, y simplemente disfrutamos de la unión de nuestros cuerpos, una y otra vez, has