Sentía cada vez más dolor y eso hacía que aumentara mi angustia.
*Amor, voy al hospital, la doctora me vera ahí, por favor, llámame.*
Guarde todo lo que necesitaba en una maleta, y decidí que tomaría un taxi, tomé de la mano a Aidan y salí de la casa.
Como siempre el destino te prepara algo inesperado, recibí ayuda de quien menos pensaba.
-¿ Sofia? - dijo deteniendo su auto - ¿estás bien?
- No, tengo que ir al hospital, Armando está de viaje y no puedo conducir. - una ola de dolor me invadió.