El silencio pesado, lleno de cenizas, de recuerdos, de nombres que ya no estarían se mantenía en el campo de batalla. Durante días, el aire había olido a hierro y a humo, pero ahora, poco a poco, la vida regresaba a la tierra manchada de sangre.
Lyra caminaba despacio entre el bosque donde había sido el campo de batalla. El pasto estaba quemado en varias zonas, y aún se veían manchas oscuras donde los cuerpos habían sido recogidos. El viento movía suavemente su cabello, y aunque la victoria les