Las últimas luces del día se filtraban entre los árboles del límite norte, donde los vampiros habían establecido su improvisado refugio. Lyra caminaba entre ellos con calma, revisando cada pequeño detalle, las provisiones, el estado de los heridos y enfermos, la limpieza de las zonas de descanso.
Hace ya bastante tiempo que no había vuelto a sentir a su loba, cada vez parecía más un recuerdo fugaz y no como algo que había vivido ella misma, Esa persona que tenia a la loba dorada era otra, no e