Los días pasaron, se podían sentir a pesar de que estaban dejado de la tierra, por la húmedad dentro, Lyra y Danika sabían cuando era de día y de noche afuera, aunque no contaron los días que estuvieron ahí abajo. La herida de Lyra ya casi había sanado. A veces, al tocar la piel donde antes estuvo abierta, sentía una punzada leve, apenas un recordatorio de todo lo que había pasado.
Su cuerpo estaba curado, pero su mente seguía un poco atrapada en la oscuridad de aquella cueva, incrédula cuando