—¿Qué quieres que te diga?
—Ni siquiera lo conoces. Sólo has hablado con él una vez, cuando intentaste hacerle una advertencia —lo acuso.
Tengo razón. Mi tía interrumpió el discurso del primo mayor, pero Dan llegó a empezarlo y la mandíbula tensa de Nick y la forma en que se contuvo dejaban claro lo que pensaba de su opinión.
—Pues explícame lo de su problema con la bebida —me reta.
Abro unos ojos como platos.
—¿De qué estás hablando? —No me gusta un pelo su mirada de reproche.
—Habl