Caminamos hacia el Hotel y lo dejamos atrás.
—Dame la mano —ordena Nick. Lo dejo que la tome y que me espose de nuevo—. No vuelvas a pedirme que te las quite.
—No lo haré —mascullo. Ojalá no me las hubiera quitado nunca. Así no habría tenido que lidiar ni con el problema que tiene Dan con Lucas, ni con sus preguntas sobre el problema con la bebida de Nick—. Tira la llave.
Levanta una ceja.
—¿Desearías haber estado atada a mí?
—Sí —confieso—. No vuelvas a soltarme.
—Vale —accede—. ¿Te ap