Vaya, empieza la estampida.
—Necesita una demostración —dice Rastas alegremente. Sonríe y abre los pantalones a mis pies.
Levanto un pie para meterlo en los pantalones, pero Nick tira de mí hacia atrás.
Levanto la vista y le lanzo una mirada de advertencia. Está haciendo el tonto. El hombre sólo intenta ser amable.
—Tiene unas piernas estupendas, señorita —comenta Rastas con alegría.
Me da un poco de vergüenza.
—Gracias. —«¡No lo provoques!»
—Dame eso. —Nick le quita los pantalones a R