Nunca imaginé que mi hermano fuera un chismoso. Incluso le brillan los ojos.
—Pues él…
—Pues él… —Me imita y luego señala el interior de la casa—. ¿Quieres tomar algo?
Asiento. Necesito algo que lubrique mi garganta. Ahora estamos en la cocina mientras tomo un poco de jugo de naranja.
—Ahora sí, cuéntame, ¿qué tiene el dueño de ese hotel que te tiene tan intranquila?
—Estaba muy bueno —digo resignada. Lucas quiere volver a reír y lo señalo como advertencia.
—Está bien, me calmo. Sigue.
—Nick Wh