¡Sigo sin comprenderte, loco!
Me baja la cremallera de los pantalones y los arrastra por mis muslos. Me alza para quitármelos del todo y me deja de pie, en ropa interior, delante de él. Se levanta, da un paso atrás y me mira mientras se quita los zapatos y los vaqueros y los tira a un lado de un puntapié.
Se le ha puesto dura otra vez. Recorro su maravilloso cuerpo con expresión agradecida y termino la inspección en sus brillantes estanques oscuros. Es como un experimento científico perf