[Narrado por Mia Blackwood]
La mansión de los Valli era un monumento al exceso. Luces de neón púrpura bañaban el jardín, la música electrónica retumbaba en mis huesos y el olor a cloro de la piscina se mezclaba con el aroma del champán caro. Me sentía invencible. El vestido de malla plateada brillaba con cada paso, y aunque sentía la mirada de Liam grabada en mi nuca como un hierro al rojo vivo, me negaba a darle el gusto de girarme.
—Estás increíble, Mia —la voz de Max apareció junto a mi oído