Esas palabras no tenían sentido.
Quedaron suspendidas en el aire entre nosotros.
Tu hermanastra mayor.
Miré fijamente a Alessandro, esperando que se retractara de esas palabras. Esperando que dijera que era una broma o que se había equivocado.
Pero su expresión no cambió ni un ápice.
Ella estuvo allí repitió con calma.
Mi cabeza se sacudió antes de que pudiera detenerla.
No.
Mi voz sonó hueca incluso para mis propios oídos.
Es imposible.
Me aparté de él y me aferré al borde del escritorio, inte