Capítulo 055.
La casa del doctor Blake estaba en silencio, ese silencio pesado que no es calma sino soledad acumulada, rutina, años viviendo solo sin que nadie lo espere, entró cansado, agotado del día, del consultorio, de escuchar historias rotas, de cargar dolores ajenos, cerró la puerta y respiró como si por fin pudiera dejar el mundo afuera, dejó las llaves, se quitó el saco y lo lanzó sobre una silla sin cuidado, y en ese movimiento algo cayó al suelo con un sonido seco, la tarjeta dorada, otra vez esa