Capítulo 042.
Rick llevaba más de una hora sentado en el automóvil sin encender el motor. El papel seguía abierto sobre sus piernas, arrugado por haberlo doblado y desdoblado demasiadas veces. Solo tenía escrito una sola palabra. Nada más. Pero pesaba más que cualquier expediente que hubiera cargado en toda su carrera.
“Ayúdame”.
No era una amenaza. No era una broma. No era una despedida. Era una petición. Y Rick lo sabía. Lo sentía en el estómago, en la forma en que esa palabra no lo dejaba respirar con nor