Capítulo 023.

El vehículo del detective Castillo se detuvo frente a la casa de la madre de Serena. Apagó el motor y respiró profundo.

—Llegamos...—, dijo el detective.

—Están las luces apagadas—, señaló Fabiola.

—Es parte del luto—, explicó Ramírez.

—¿Puedes dejar de ser tan tétrico?—, reclamó Fabiola.

—Ya cállense... iré yo y haré todo el trabajo. Ustedes quédense aquí y cierren la boca—, ordenó el detective.

—Si, jefe—, respondieron los dos al unísono.

El detective bajó del vehículo y fue hasta la p
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