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*—Dante:

En ese momento, la puerta se abrió y regresaron Adrien y Callen. Ezra entró detrás de ellos.

Dante apartó la vista de inmediato, como si lo hubieran sorprendido en falta. Aun así, fue inútil, Dante volvió a mirarlo y su corazón comenzó a latir rápidamente.

Los ojos de Ezra estaban enrojecidos, el rastro inequívoco de alguien que había llorado… y Dante tuvo que clavar las uñas en la sábana para no levantarse y rodearlo con los brazos. Para no tocarlo. Para no decirle que estaba bien, q
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