*—Ezra:
No esperaba a ver al ex amante de Dante allí, pero de alguna forma entendía.
Liam sonrió de lado y soltó su muñeca sin cuidado. Ezra bajó la mirada un instante: la piel estaba enrojecida por la presión. Volvió a alzar la vista, directo a los ojos del otro omega. El chico parecía algo bebido.
Ah. Con razón.
Ezra acomodó los hombros y dibujó su sonrisa más educada, esa que había perfeccionado durante años tratando con clientes difíciles, alfas arrogantes y amantes despechados. Por dentro