*—Ezra:
Ahora que tenía una cita para San Valentín, antes de que pudiera decir nada más, Ezra salió de la oficina casi huyendo. Cerró la puerta a su espalda y se apoyó en ella, respirando con dificultad, el corazón golpeándole el pecho como si quisiera escapar.
Las emociones se le habían desbordado sin aviso, las feromonas hechas un caos imposible de disimular. Sintió la ropa interior húmeda y, con un jadeo nervioso, se separó de la puerta y se apresuró hacia el área de descanso, directo al ba