*—Ezra:
Aquellos últimos días habían sido un torbellino.
Ezra soltó un suspiro profundo mientras empujaba con calma el carrito de compras por uno de los pasillos del supermercado. El sonido metálico de las ruedas rechinando contra el suelo encerado lo mantenía anclado a la realidad, aunque su mente divagaba sin cesar.
Era su día libre. Normalmente descansaba los lunes y martes, pues los clubes solo abrían de miércoles a domingo. Eso le daba al menos dos días para relajarse, recuperar fue