*—Ezra:
El teléfono terminó de encender y Ezra lo tomó con manos aún un poco tensas. La pantalla se llenó de notificaciones: Ethan, Engel, Callum, Adrien, Arianny… incluso varios compañeros del trabajo. Frunció el ceño, incrédulo.
¿Cómo demonios se habían enterado tan rápido? ¿Quién había ido con el chisme?
Se llevó la mano a la frente y se dio un leve golpe mental.
Claro. Había estado en una velada con sus compañeros, en plena despedida, rodeado de risas y copas, cuando su cuerpo decidió que