*—Dante:
Ezra era demasiada tentación y todavía se preguntaba cómo era que había resistido por seis años, como era que lo había ignorado así sin más, como era que, todavía, él no se aprovechaba de esa química explosiva que había entre ellos.
Una excitación pura y concentrada le nubló los sentidos.
El alfa imaginó, por un segundo demasiado vívido, cómo ese agujero pequeño que estaba oculto entre sus nalgas debía estar reaccionando por su cercanía, como su lubricación natural brotaba de s