*—Dante:
No podía huirle a la mirada interrogatorio de Arianny, además, sabía que Adrien y la mujer tenían ojos donde sea, seguían tratándolo como si fuera el mismo chico de veinte y pocos años que había tenido ese deseo de crear un club nocturno.
Dante se llevó una mano a la frente, como si necesitara sostenerse antes de soltarlo.
—Sabes que es un omega, ¿verdad? —preguntó, esforzándose por sonar casual.
Arianny lo miró con calma y arqueó una ceja finísima, de esas que cortan más que una navaj