*—Ezra:
Dante lo apretó más contra su cuerpo y el beso comenzó a profundizarse poco a poco. Las feromonas de su alfa, que habían permanecido relativamente contenidas durante toda la tarde, volvieron a envolverlo. Eran cálidas, familiares y peligrosamente reconfortantes. Ezra sintió cómo lo rodeaban hasta hacerlo olvidar todo lo demás.
Su corazón comenzó a latir con fuerza y el deseo que había estado conteniendo durante horas volvió a despertar. Su sexo se endureció dentro de la ligera ropa int