*—Ezra:
La asistente del consultorio le pidió algunos datos rutinarios, actualizó su ficha médica y luego lo acompañó hasta la puerta del despacho. Frente a ella, Ezra respiró hondo; sabía que lo esperaba un sermón de proporciones épicas. Mikail Park no solo era su médico de cabecera, también su amigo de infancia, alguien que lo conocía demasiado bien y que no iba a quedarse callado con lo que fuera a decirle.
Cuando entró, lo encontró detrás del escritorio revisando unos resultados. Mikail lev