*—Ezra:
Cuando regresó a casa, la tristeza lo acompañó como una sombra espesa.
El apartamento, normalmente ordenado y perfumado con notas neutras, ahora olía intensamente a él, a ese dulce aroma a algodón que su cuerpo liberaba de manera natural desde que su celo había comenzado. Abrió las ventanas de inmediato, tratando de ventilar, pero el aire se sentía pesado, cargado de algo que le recordaba todo lo que había pasado.
Se dejó caer en el sofá y cerró los ojos, sintiendo una punzada en el pe