*—Dante:
Cuando Mikhail por fin se fue, el silencio regresó al apartamento, más suave, más íntimo.
Dante soltó un suspiro largo y se pasó una mano por la nuca, sintiendo el cansancio caerle encima de golpe. Su mirada se desvió hacia las cajas y bolsas apiladas cerca de la entrada, recordatorio de todo lo que aún quedaba por hacer, pero decidió ignorarlo por ahora. Ya habría tiempo para eso.
Ezra, mientras tanto, había encontrado un jarrón de cristal que, Dante ni siquiera supo de dónde lo sacó