*—Ezra:
A las dos, cada quien tomó su camino. Adonis lo llevó de regreso a casa en silencio, un contraste marcado con otros días en los que Ezra no dejaba de hablarle, curioso, preguntándole sobre misiones pasadas, compañeros, historias que apenas lograba arrancarle. Esta vez no. Esta vez se quedó callado, apoyando la cabeza contra la ventanilla mientras el paisaje se deslizaba ante sus ojos sin que realmente lo viera.
Poco a poco, casi sin darse cuenta, llevó ambas manos a su vientre, apoyánd