*—Ezra:
Cuando terminaron ya era casi mediodía. Ezra estaba agotado, cada músculo de su cuerpo protestaba. Dante, en cambio, parecía lleno de energía, como si aquellos días intensos no le hubieran pasado factura en absoluto.
—Te ves adolorido —comentó el alfa al volver de la cocina después de dejar la palangana.
Ezra le lanzó una mirada.
—Alguien acabó conmigo estos últimos días.
Dante soltó una risa nerviosa.
—¿Qué tal una ducha y luego nos acostamos en el sofá? —sugirió Dante, acercándose pa