*—Ezra:
Su alfa se marchó poco después, y Draco se quedó junto a la puerta, mirando en dirección a donde había desaparecido, como si esperara que regresara en cualquier momento. Ezra sintió un pequeño pinchazo en el pecho ante la escena; su gato ya se estaba acostumbrando demasiado rápido a Dante, como si también lo hubiera reconocido como algo propio, como parte de su hogar.
Lo tomó en brazos con cuidado y lo llevó hasta la habitación de Dante, dejándolo sobre la cama para que se acomodara ent