*—Ezra:
Mientras Dante se preparaba para salir, Ezra se quedó con Draco y, bajo su supervisión, lo dejó explorar la terraza para que se familiarizara con el espacio. Aun así, no podía evitar sentirse inquieto, la baranda no le daba buena espina y conocía demasiado bien a su gato como para confiarse por completo. Draco podía subirse en cualquier momento y, en un descuido, caer, así que antes de tomar medidas más serias, decidió enseñarle como había hecho cuando lo llevó a casa por primera vez.
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