*—Ezra:
Cuando llegó al comedor vio que Dante ya había puesto los platos sobre la mesa. De alguna forma había encontrado todo lo necesario para preparar café, tostadas y huevos fritos. Había un plato lleno de rodajas de pan tostado, probablemente ya no quedaba nada en la bolsa, y otro con varios huevos fritos casi perfectos.
Ezra se sorprendió un poco, pues no sabía que Dante tuviera esa habilidad en la cocina. Ni siquiera él, que tuvo que apañárselas solos desde temprana edad, podía hacerlos