*—Dante:
La cita había sido un éxito.
No uno discreto ni correcto, sino de esos que te desarman por dentro sin que te des cuenta de cuándo ocurrió.
La dinámica entre ellos fue tan natural que Dante comprendió, por fin, aquello que sus padres, sus hermanos y sus amigos siempre le habían repetido con una convicción casi irritante: estar con tu destinado se sentía distinto. No como un esfuerzo, ni como un juego de roles, sino como algo que encajaba con una facilidad peligrosa.
Hablaron de t