esde aquel día, Mateus comenzó a entregarle el desayuno a Maisa puntualmente cada mañana. Ambos desayunaban juntos en el pabellón de la comunidad antes de que él partiera al trabajo. A veces, también se reunían para cenar y Mateus la invitaba al cine.
Al principio, él intentó seguir sus planes meticulosos, pero Maisa, temiendo que hiciera alguna tontería, tomó las riendas: ella misma compraba las entradas y se encontraban en el restaurante después del trabajo. Aunque esto se desviaba de su estr