—¿Cómo es posible?
Todos los que presenciaron la escena se quedaron con la boca abierta, sin poder creer lo que veían.
—Esto… esto no puede ser verdad, ¿verdad? ¡Si acabo de borrarlo! —exclamó la recepcionista, tapándose la boca al instante antes de terminar la frase, deseando con todas sus fuerzas poder morderse la lengua para no haber dicho nada.
Su expresión delataba claramente que había sido descubierta en plena falta. Con tanta gente mirando, ya no tenía forma de repetir el mismo truco.
—¿