Luana había pedido comida para llevar para ella y para Matteo, ya que el niño tenía ganas de cocina china. Como el hotel no contaba con ese tipo de platos, Luana tuvo que hacer el pedido en un restaurante del barrio chino cercano y solicitar el servicio de entrega.
Pasó un buen rato esperando, pero nadie se ponía en contacto con ella, así que llamó al establecimiento para preguntar qué pasaba.
—La comida ya ha sido entregada —le explicaron—, pero como el hotel no permite dejar pedidos fuera de