La tía María notó que el ambiente en la habitación era un poco extraño. ¿Por qué Luana y los demás no respondían cuando ella hablaba?
Pero aún llevaba un pez, que estaba tan inquieto que no dejaba de saltar dentro de la bolsa. Tenía que llevarlo rápidamente a la cocina.
—Por cierto, hay varios coches desconocidos estacionados afuera. ¿Qué está pasando? ¿Debo pedir a los conductores que los retiren?
Los labios de Luana se crisparon, irritada de que el pescado del mercado de hoy estuviera tan bue