La secretaria pensó que, si alzaba la voz y ponía una expresión feroz, lograría asustar a los tres mocosos que tenía delante.
Sin embargo, en lugar de mostrar miedo, los tres la miraron con una frialdad y una autoridad sorprendentes.
—¿Quién es usted? ¿Quién le dio permiso para entrar aquí? ¿Dónde está el asistente?
Qué extraño.
¿A dónde había ido el asistente?
¿Y cómo había logrado aquella mujer traer a tanta gente hasta allí?
La secretaria se enfureció tanto ante el serio interrogatorio de Lu