Cuando Luana salió de la oficina de Mateo, fue a la sala de reuniones y vio a los tres niños completamente absortos armando sus Lego. Ni siquiera notaron su llegada.
Luana carraspeó suavemente, lo que finalmente atrajo su atención.
—Mamá, ¿ya terminaste de trabajar? —Lucca levantó la vista, la vio de reojo y sonrió alegremente.
Luana lo miró con expresión preocupada.
—Mamá todavía no ha terminado. Tengo que volver al trabajo enseguida. ¿Quieren quedarse aquí y seguir armando Lego o prefieren ba