Temiendo haber malinterpretado la situación, la madre de Larissa llamó rápidamente a Manuel, que estaba en la planta baja.
Manuel, agotado, no tenía ganas de prestarle atención. El precio de las acciones de la empresa estaba a punto de desplomarse debido a los escándalos de Larissa, y sentía deseos de darle una bofetada.
Sin embargo, Denise corrió hacia él sin preocuparse por su imagen y le extendió el teléfono.
—Mira... ¿no te parece que es ella?
Manuel tomó el móvil con desconfianza. Al ver l