—No hace falta. Mamá solo va a colaborar con la investigación y todo se resolverá pronto.
Luana se agachó y le dio unas suaves palmaditas en la cabeza a Lucca.
Los tres pequeños la observaban con preocupación, reacios a dejarla marchar.
Sin embargo, los agentes ya la esperaban junto a la puerta.
—Lara, mi hermano vendrá a recogerlos dentro de poco. Por favor, cuida de ellos por mí.
—No te preocupes —respondió Lara sin dudarlo—. Vigilaré a estos pequeños girasoles con mi vida.
De camino a comisa