Hortensia estaba tan furiosa que estuvo a punto de desmayarse otra vez. Sin embargo, apretó los dientes y resistió.
Con el rostro pálido como el papel, clavó en Camila una mirada cargada de veneno, como si quisiera atravesarla.
Pero Camila no sentía miedo.
Ahora Hortensia era una persona con movilidad reducida; aunque quisiera hacerle daño, no tenía forma de lograrlo.
Camila estaba convencida de que podía mantenerla bajo control y continuar con sus planes sin obstáculos.
—¿Qué es exactamente lo