JADE AL-QALA
Llegamos al auto, mis movimientos eran automáticos, mi cuerpo estaba aquí pero mi mente, mi mente era un caos de incertidumbre, una tormenta sin fin. Ya no podía más con esto, necesitaba respuestas, y si nadie me las daba, las obtendría por mi propia cuenta. La pasividad ya no era una opción.
— Ethan — lo llamé, mi voz apenas un susurro, a sabiendas de que Amina, sentada a mi lado, se tensaría. El aire dentro del vehículo pareció espesarse.
— Majestad — respondió con respeto, vién